Tu Efecto

Ayer pensaba en cuando nos llamabamos por teléfono y nos tocabamos acordes

¿qué acorde es?

Y nombrabas cada extensión como si fueras una navaja recién afilada.

También me acordé de cuando hablabamos en la mesada, en casa,

antes de fumar y hacernos mimos.

Hablamos de por qué viajar, de ir al psicólogo, de tener una vida en Buenos Aires.

Me acuerdo que tenías una remera marron con rayitas naranjas

¿o era celeste con rayas azules?

Ya la había visto en algún vídeo tuyo

(antes de que nos conociéramos y después termináramos hablando

por teléfono a diario, hasta dos o tres veces en el mismo dia)

y me causó gracia para mis adentros verte en lo sucesivo vestir siempre similares,

siempre franjas horizontales atravesandote el torso.

Entonces yo estaba tirada en el piso de mi depa en Cancún

(en el lugar exacto en el que hacía unos meses habíamos dormido juntxs)

Sólo tirándote la raíz nombrabas que acorde era

mientras yo sonreía y contaba con los dedos los intervalos para corroborar.

Estaba bien, yo también estaba muy bien,

porque de a poquito fui enamorándome de tu idea

ya que era imposible enamorarme de vos…

Tu idea me hacía mucha compañía y me incitaba a quererte mucho.

Ahora también estoy bien,

aunque probablemente sigue moviendo cosas

tu idea

(o al menos eso supongo

porque de vez en cuando me cuesta tragar todo el silencio y ser inmutable).

Después de todo lo que fantaseamos con estar juntos en esta ciudad,

no es “cuando estemos juntos” porque “no te sale abrirte emocionalmente” ,

se me atragantan las ganas de mandarte a la mierda

porque no sos el primer cagón que se tira para atrás.

También quiero preguntarte qué pasó,

¿ya hiciste el duelo?

entiendo que cuesta dejar ir a esas personas con quienes se comparte tanta vida y tanto tiempo ¿estas mejor?

Porque sos hermoso cuando sonreís.

Nunca más hablamos ni preguntaste pero también estoy mejor, a comparación de esas semanas en las que me sentí una imbécil por volver a enamorarme de alguien que no está.

¿Por qué volví a abrazarme a la idea de un amor ausente?

¿para qué me buscaste tanto?

Hay cosas que no cambian,

yo siempre sentí que quizás sea muy difícil encontrar alguien que valga la pena.

Pero estuvo bien,

gracias

por lo que sea que haya sido nuestro cariño trunco.

Ablandaste algo de mi que estaba como tieso.

Hacía mucho tiempo que no quería,

que me pasaba las horas ensimismada en mi burbujita.

De golpe eran miles de burbijitas

de vos,

reflejando todos los colores

pero como juntos y distorsiomados al mismo tiempo.

Sabiendo lo mucho que me gusta tu idea, creo que mejor me quedo al margen

porque el corazón se rompe igual pero con un poquito mas de dignidad

cuando se crea una pared de hielo. O al menos eso quiero creer y por eso me doblo sobre estas palabras que nunca pude decirte,

porque en el fondo

soy solo otra rayita

como las de tus remeras

dandote vueltas y vueltas alrededor.